El reloj del abuelo PDF

Please forward this error screen to 96. Por qué planificar tu viaje con el reloj del abuelo PDF? El autor es la persona que crea una obra, sea artística, literaria o científica. El autor no solo crea, también, puede cambiar alguna obra.


Författare: Mònica Campabadal Gili.

En la literatura, el autor es una noción que pertenece al sistema literario, así como las nociones de lector, editor y obra literaria. El término proviene del latín auctor, -ōris, „aumentador, productor, creador, autor, padre, abuelo, antepasado, fundador“. Albert Lord advierte la conciencia anacrónica que se puede tener sobre un autor de la Antigüedad clásica, sobre todo, si se hace énfasis en que la poesía en esa época era principalmente transmitida mediante la oralidad. Por consiguiente, Lord afirma que la realización de la poesía, en el momento de la recitación, era tradicional e individual. Por su parte, Gregory Nagy asegura que cada cantor, era a la vez, co-autor del poema: cada cantor iba aportándole algo nuevo a la composición. Para Nagy, en la Grecia preclásica, el poeta o cantor era sinónimo de vidente. Mientras que en la Grecia clásica hay una ruptura distintiva: el poeta se convierte en un artesano de las palabras mientras que el cantante sigue siendo el vidente con inspiración divina.

Platón hace consideraciones sobre el poeta en los diálogos Ion, Fedro y Lysis. Aristóteles, en su Poética, consideraba que una obra era artística, en tanto realizaba una mímesis de la realidad. Esto quiere decir que lo artístico, se diferenciaba de lo natural y lo artificial. Gérard Genette habla de las obras líricas no miméticas, en las que el autor se expresaba a sí mismo. Composiciones en verso, claramente diferenciadas por su forma de otros usos de la lengua, como el habla común.

San Jerónimo caracterizó al autor como un cierto nivel constante de valor, como un cierto campo de coherencia conceptual o teórica, como unidad estilística, y como un momento histórico definido y punto de confluencia de un cierto número de acontecimientos. El fraile franciscano Buenaventura de Fidanza enlistó cuatro papeles que el sujeto podía adoptar al escribir un libro. No obstante, estas dignidades no se les atribuían a los contemporáneos, sino a los autores de la Antigüedad clásica, por ser los fundadores de disciplinas de conocimiento. En esta acepción, autor no era para quien escribía, sino para quien se debía leer. Los escritores vernáculos comenzaron a desear ser reconocidos como autores. Para serlo debieron demostrar gran elocuencia, y, por lo tanto, fueron leídos como herederos de una tradición. Para el siglo XIV, con el propósito de que su individualidad fuera reconocida, los escritores comenzaron a nombrar sus obras, a llamarse a sí mismos poetas y a asumir responsabilidades por las historias que contaban.

La noción de autor, como la conocemos hoy en día, surge en el Renacimiento, donde a diferencia de la Edad Media o la antigüedad, se concibe por primera vez al autor como creador responsable y origen de su obra. Michel de Montaigne en sus Ensayos concibe la relación entre la obra y él mismo, como la relación que existe entre un hijo y un padre. Las transformaciones del Renacimiento desembocan a finales del siglo XVII en el advenimiento de una nueva serie de valores y concepciones del mundo. Los mecenas aristócratas podían incidir a su gusto en las composiciones que patrocinaban. Simultáneamente a la autonomización del campo intelectual, los autores buscaron la liberación de las limitaciones que el gusto del público podía ocasionarles en el proceso creativo. Es decir, el objeto de la literatura, del circuito literario debe especializarse.

Algunos, incluso, despreciaban el gusto popular. No tengo ningún deseo particular de que alguien, excepto por mis conocidos, piense que el autor es mejor que sus personajes imaginarios. Un poeta comprende y une esencialmente esos dos caracteres, porque no sólo contempla el presente tal como es, y descubre aquellas leyes en concordancia con las cuales deben ordenarse las cosas presentes, sino que contempla en el presente su futuro, y sus pensamientos son el germen de la flor y del fruto de los últimos tiempos. Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada. Este aviso fue puesto el 11 de junio de 2014. La crítica literaria y crítica de arte modernas han cuestionado el concepto de autor al considerar que cualquier obra se crea colectivamente, tanto por parte de quien la origina por primera vez como por parte de quienes la interpretan, así como todo el contexto que la ha hecho posible. En términos jurídicos, un autor es toda persona que crea una obra susceptible de ser protegida con derechos de autor.

Según la legislación vigente en varios países, de existir una coautoría, esto significa que habrá también una comunidad sobre los derechos de autor de la obra creada. Cuando el campo intelectual se autonomiza, su producto se vuelve más específico y es marcado por su valor estético y económico. Ambos aspectos marcan el lugar de sus agentes y sus relaciones. Y las valoraciones que se dan a la obra al exterior del campo literario, dependen la las valoraciones que se hagan al interior, de la competencia por la legitimidad cultural, la cual no es equivalente al éxito en el mercado. La obra exige ser reconocida con base en la pureza de la intencionalidad artística. El público común, por lo tanto, no podrá tener acceso directo a la obra, y necesitará la mediación del crítico. El nombre del autor es una representación de la valoración y del enjuiciamiento de la obra de un artista, construida por la aceptación, el rechazo, el consumo y la interpretación que tengan el público y la crítica hacia la obra.