Retorno a la tradición PDF

La tradición reclama ser descendiente de retorno a la tradición PDF prisca theologia, una doctrina que afirma que una simple y verdadera teología existe, la cual está presente en todas las religiones y fue dada por Dios al hombre en la Antigüedad. Uno de los primeros en hacerlo fue Agustín de Hipona en su obra La Ciudad de Dios. El libro Poimandres, del cual Marsilio Ficino formó su opinión, establece que a Hermes „le llamaban Trismegisto porque era el filósofo más grande, el sacerdote más grande y el rey más grande“.


Författare: .

Se trata de la colección definitiva del gran clásico de nuestra historieta, el que dio nombre a los tebeos. Grandes autores como Benejam, Opisso, Coll, Sabatés, Muntañola, Tínez e inolvidables personajes como la Familia Ulises, Morcillón y Babalí, Josechu el vasco, Los Grandes Inventos de TBO y muchos más desfilarán por las páginas de esta extraordinaria colección.

Era llamado Trismegisto a cuenta de su alabanza hacia la trinidad, diciendo que hay una naturaleza divina en la trinidad“. Sin embargo, se puede afirmar con mucha seguridad que los filósofos herméticos estuvieron vinculados a conceptos comunes a scientias del periodo como la astrología y sobre todo la alquimia, y a cierta clase de magia ceremonial greco-egipcia. No se ha incidido demasiado en la tesis de Festugière que trata de deslindar la „gnosis optimista“ de la „gnosis pesimista“, en el sentido de considerar a la filosofía hermética como una forma degenerada de filosofía mística griega. Sin embargo, para algunos autores esta separación y esta supuesta „degeneración“ no se sostienen en los textos . La ordenación aquí ofrecida de los filósofos herméticos tardoantiguos tiene un valor eminentemente didáctico. La finalidad de esta ordenación es facilitar la comprensión de las doctrinas contenidas en el Corpus, el Asclepio, en los Extractos de Estobeo y en las Definiciones Armenias.

Por lo tanto, la estructura ofrecida a continuación es, en cierto modo, subjetiva. El hermetismo es completamente unitario en cuanto a la tríada fundamental que estructura la realidad. El hermetismo debe ser considerado como una filosofía plena de vida: el universo hermético está vivo, y sus entidades regidoras actúan eternamente. La muerte y el vacío no tienen cabida en el hermetismo. El Dios supremo es el principio fundamental sobre el que se articula toda la doctrina hermética. Dios es a la vez padre y bien, creador y demiurgo.

Dios es el bien supremo y el óptimo artesano de la creación. La otra denominación de Dios es la de padre, en su capacidad de crear todas las cosas. Y por eso se maldice a los hombres estériles, que no han sabido imitar su obra. Según esta cosmovisión, Dios se valió del Verbo para engendrar al cosmos: El creador habría hecho la totalidad del cosmos no con las manos, sino con la palabra. En el hermetismo, las formas de aludir a Dios son aparentemente contradictorias, Dios es a la vez visible en lo creado, posee todos los nombres, es omnicorpóreo y goza de la fecundidad de ambos sexos, pero asimismo es incognoscible, innombrable, invisible y está envuelto en las brumas del misterio.