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Dada la gran diversidad de configuraciones y tipos de vehículos que existen dentro del campo de la manipulación y elevación de cargas, para tener esta consideración debe ser un vehículo que soporta y transporta la carga en voladizo por delante del eje delantero y el movimiento ascendente y descendente de la carga se realiza deslizándose por un mástil. El primer prototipo de montacargas fue creado por Waterman en 1851. Se trataba de una plataforma unida a un cable. Este modelo inspiró a Otis a inventar el ascensor, un elevador con un sistema dentado, que permitía amortiguar la caída del mismo en caso de que se cortara su cable. A partir de 1920 se introdujo la energía hidráulica para elevar las cargas y en 1923 Yale produjo la primera carretilla elevadora provista de horquillas y un mástil elevador, por lo que podemos considerar que 1923 es el año del nacimiento de la carretilla elevadora tal y como la conocemos hoy en día. Además hay que reconocer que este tipo de máquinas han sido pioneras en el uso de la energía eléctrica para la movilidad.

Carretilla elevadora o toro en España. Montacargas, autoelevador, mula o sampi en Argentina y Uruguay. Montacargas, en Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Panamá, México, Venezuela y la República Dominicana. Los motores de tipo diésel son sensiblemente más contaminantes, especialmente cuando no dispone de elementos de purificación de partículas y están prácticamente relegados a su uso en exteriores. Disponen de un motor eléctrico para la tracción del vehículo y generalmente otro motor para accionar la bomba que proporciona la presión del sistema hidráulico con el que se realizan las funciones de elevación, ajustes de las horquillas y la dirección asistida.

Con los recientes desarrollos e innovaciones en la electrónica de potencia se han conseguido unos vehículos ágiles, altamente eficientes en cuestión de rendimiento y ahorro energético y a la vez con una gran comodidad y sencillez de manejo y con unos controles muy proporcionales y precisos a la hora de hacer maniobras y aproximaciones. Los costes de mantenimiento, por norma general, son mucho más económicos en un vehículo eléctrico, pues existen menos elementos de desgaste como filtros, aceites y correas, por citar algunos. La vida útil de la batería viene dada como norma general a partir de 1500 ciclos de trabajo. Además, las últimas tecnologías en materia de propulsión a partir de motores de accionamiento basados en corrientes alternas trifásicas, minimizan todavía más los costes frente a los tradicionales motores DC.

Habitualmente las carretillas elevadoras siempre disponen de horquillas que se deslizan por el mástil como medio más habitual para coger las cargas introduciendo las horquillas bajo el palé, pero existen otras versiones más específicas para manipular cargas -que por su forma- son difíciles de paletizar o para evitarse ese proceso. En modelos de pequeño tamaño existen multitud de diseños y configuraciones -siempre adaptados para trabajar en espacios reducidos- que algunos resultan ser un híbrido entre transpaleta y carretilla elevadora, por ejemplo el denominado en España como apilador eléctrico que está diseñado para trabajar en el angosto espacio que suele haber en los pasillos entre estanterías dado que su diseño es muy compacto y su configuración es en triciclo para ganar maniobrabilidad en los giros. Con estos sistemas tan automatizados se consigue una gran eficiencia y rendimiento de la flota de carretillas al estar calculados todos los movimientos por el sistema informático a través de algoritmos matemáticos y así se evitan tiempos muertos, recorridos en vacío, paros de las cadenas de montaje por falta de suministro, etc. Para movimientos repetitivos de palés entre varios sitios concretos de una industria existen manipuladores similares a las carretillas elevadoras que funcionan sin conductor guiándose electrónicamente por unas marcas en el suelo, por sensores alojados en el pavimento u otros sistemas. En los almacenes automáticos se utilizan los transelevadores que son unos dispositivos basados en la carretilla elevadora -funcionando también sin conductor- se desplazan longitudinalmente por unos raíles entre dos filas de estanterías de gran altura y recogen un palé de una posición determinada de la estantería y lo transportan para entregarlo en la cabecera de la estantería o viceversa.

Actualmente en el mercado, existen soluciones para reducir riesgos laborales producidos por atropellos con carretillas elevadoras. Hay empresas que por normativa interna de seguridad limitan electrónicamente la velocidad de desplazamiento de las carretillas con el fin de minimizar los atropellos y colisiones o las consecuencias de estos. Son sensores de proximidad que detectan objetos y peatones de unos pocos centímetros a varios metros. El sensor hace la diferencia entre una persona y un objeto y alerta al conductor sin alarmas inútiles. Basado en la estereovisión, un algoritmo analiza en tiempo real si una persona está en una zona ciega de la carretilla elevadora. Los sensores de ultrasonidos son detectores de proximidad que detectan objetos a distancias que van desde pocos centímetros hasta varios metros. El sensor emite un sonido y mide el tiempo que la señal tarda en regresar.